Unidad 10 · El montaje
Semana 11 del programa · 45 minutos · 10.º y 11.º grado · cada proyecto, solo o en grupo.
Lo que vas a hacer
Abres la carpeta de tu proyecto y encuentras todo lo que hiciste desde septiembre: tus palabras, lo que corregiste de la máquina, tu voz, tu respuesta a la pregunta que la IA no cierra. Hoy armas la primera versión de tu proyecto, la de noviembre: una canción con tu voz, un podcast, un video corto, la primera pantalla de tu app con su texto y su voz, el reglamento de tu juego con sus instrucciones dichas, una página ilustrada.
¿Tu primera versión no se puede armar en la sala? Entonces haces el avance de 60 segundos de tu proyecto: tu voz, dos o tres de tus frases y dibujos a mano en secuencia.
Por qué vale la pena
Hacer es la mitad. La otra mitad es editar: mirar lo que hiciste y decidir qué sobra. Eso es lo que separa un proyecto de un montón de cosas pegadas.
Cómo va la sesión
- Primero, sin pantallas. Los primeros diez minutos, sin teléfono, sin computador y sin IA, antes de abrir tu carpeta: recuerdas, piensas y escribes en papel el plan de tu montaje. Ahí decides qué vas a hacer con la tecnología y cómo: qué entra, qué reusas antes de generar, cuántas generaciones gastas, qué hará la herramienta, qué haces tú y qué decides tú.
- Anticipar. Ves un anuncio de 20 segundos hecho en dos intentos, descrito en voz alta, y dónde falló el visual. Escribes tu plan y cuánto crees que va a durar. Se fija el presupuesto en la pizarra, y antes de cualquier imagen se verifica en voz alta: sin caras reales, sin nombres, sin el liceo.
- Actuar. Montaje por turnos, mesa por mesa. Mientras esperas, trabajas en papel. Un proyecto monta sin máquina: voces, palmas y dibujos.
- Reflexionar. Escucha contra los criterios. Algo va a cambiar a mitad de camino, y al final cada proyecto dice la razón de un corte. «¿Qué decidió aquí la IA que debió decidir una persona?» En tu ficha, los créditos completos.
Si tu proyecto es sin IA
No haces el avance corto: armas tu primera versión completa con tus técnicas —editor de audio sin IA, instrumentos, voces y palmas, dibujo a mano en secuencia, tu pantalla o tu reglamento en papel, un objeto—, en el mismo tiempo y sin esperar turno de la fila. En vez de generaciones, fijas tu presupuesto de materiales y tiempo. Pasas por el mismo sobre, el mismo corte y la misma escucha. La pregunta para ti es: ¿qué decidiste tú, y por qué?
Los criterios, como preguntas
- C1. ¿Se reconoce de qué y para quién es tu proyecto, sin explicarlo?
- C2. ¿Sigue ahí el detalle que solo tú sabías? (11.º: ¿sigue ahí la razón?)
- C3. ¿Cada corte tiene una razón que puedes decir?
Lo que decides tú
Como máximo dos generaciones por proyecto, y la más liviana que haga el trabajo: reusa lo que ya tienes antes de generar otra vez; imagen antes que video; video solo si tu proyecto es un video. Qué se queda y qué se va lo decides tú. Y el oficio que hoy practicas —elegir qué se queda— es el de quien monta y edita.
Para inspirarte
- El anuncio que no miente
- Tu letra, tu ritmo
- El héroe invencible hace la fila
- Arma la instrucción de tu visual con el asistente de la biblioteca.
Cuidado
Tus voces se mezclan con un editor sin IA y nunca se suben a una máquina. Ningún visual lleva la cara de una persona real. Nada sale de la sala ni se publica sin permiso escrito de esa pieza, pieza por pieza. Todo se guarda en la carpeta de tu proyecto y en su repositorio privado; tus voces grabadas se quedan en el dispositivo de la clase.
Si todavía no viviste esta Unidad, no la abras.
Revelar la perturbación de esta Unidad
A mitad de sesión se abre un sobre: tu primera versión tiene que caber en la mitad —la mitad del tiempo, de las pantallas, de las reglas o de las palabras—. Ocho minutos para decidir qué se queda, primero en papel, después cortando. El corte no genera nada nuevo. Tu versión larga se guarda antes: no se pierde. Y si a tu equipo se le traba, sigue con la versión completa.
Esto es un plan: la Unidad todavía no ha corrido.
