Unidad 02 · Lo que alguien en casa quiere que exista
Semana 3 del programa · 45 minutos · 10.º y 11.º grado · cada proyecto, solo o en grupo.
Lo que vas a hacer
Hoy eliges tu proyecto del año. Llegas con tus tres proyectos posibles de la Unidad 01 y con lo que te dijo alguien de tu casa: cuál le gustaría que existiera y qué debería tener. Con los criterios a la vista y la opinión de otra persona, eliges uno, o uno nuevo que nace de los tres. Solo o en grupo. Y cuando ya lo tienes, las condiciones cambian.
Por qué vale la pena
Elegir entre tres, después de hablarlo en casa, es elegir mejor que quedarte con la primera idea. Y el deseo de otra persona, si lo escribes como un criterio que se puede ver, se vuelve una guía para tu proyecto antes de pedirle nada a una máquina.
Cómo va la sesión
- Anticipar. Cuentas lo que trajiste de casa, sin nombres: «alguien de mi casa quiere…». Escribes cuál crees que vas a elegir. Ves un ejemplo trabajado —un logo que se arregló cuando un deseo se volvió criterio: «que se vea en pequeño»— y escribes el criterio de tu casa para tu proyecto.
- Actuar. En parejas, un minuto por proyecto contra los criterios. Eliges. Si otra persona quiere algo parecido, pueden unirse, si todos lo quieren. Luego llegan las perturbaciones, y reescribes tu frase. Al final llenas tu ficha.
- Reflexionar. Algunos proyectos leen su frase de antes y la de ahora. La sala responde con golpes en la mesa. «Mi proyecto era…» / «Ahora es…».
- Sin pantallas. Desde las perturbaciones hasta que llenas tu ficha, nadie usa teléfono, computador ni IA. Discutes lo que cambia, reescribes tu frase a mano o dictada, y decides qué harás con tecnología y cómo: qué hace la IA, qué haces tú, qué decides tú, y con cuántas generaciones piensas trabajar.
Los criterios, como preguntas
- C1. ¿Sale de algo tuyo, y no de lo que se mostró en clase?
- C2. ¿Tiene un primer paso que puedes dar la semana que viene?
- C3. ¿Alguien más que tú lo va a usar, oír, jugar o ver?
Y uno que escribes tú: el criterio de tu casa. «Quien lo pidió reconocería su deseo si…».
Solo o en grupo
Un grupo nace de un interés compartido y de que todos quieran. Escribe una sola frase —«Queremos hacer…»— y cada quien anota en su ficha su parte y lo que decide: nadie queda sin algo propio. Nadie está obligado a unirse, y más adelante se puede cambiar, hablándolo. Desde hoy, los proyectos parecidos se sientan juntos en mesas de afinidad —sonido, juego, herramienta, dinero y datos, historia e imagen—, sin mezclarse.
Tu ficha, desde hoy
En tu ficha escribes tu frase, la parte que la IA no puede hacer por ti, tu carta y el reparto: lo que hace la IA, lo que haces tú y lo que decides tú. Qué se hace, para quién, qué se queda y cuándo está terminado lo decide siempre una persona. También anotas tu presupuesto de generaciones: la opción más liviana que haga el trabajo. Y tu primer paso para la semana que viene.
Si tu proyecto es sin IA
Es un proyecto del año completo, con el mismo acompañamiento, las mismas perturbaciones y los mismos hitos que cualquier otro. Llenas la misma ficha: en lugar de la parte que la IA no puede hacer, la parte que solo tú puedes hacer, la que ninguna técnica ni herramienta haría por ti; en el reparto, la primera columna es lo que hace tu técnica o tu herramienta sin IA; y en lugar de generaciones, un presupuesto de materiales y tiempo. En la lectura, la pregunta para ti es: ¿qué decidiste tú, y por qué?
Para inspirarte
- Ejemplo: el logo del torneo — cómo un deseo se vuelve un criterio que se ve.
- La camiseta del evento
- La portada de un álbum que no existe
Cuidado
Lo que trae tu casa entra sin nombres ni datos de nadie: «alguien de mi casa quiere…» sí; su nombre, no. Tu ficha lleva iniciales o un seudónimo y se queda en la sala. Hoy no se genera nada.
Una perturbación que se espera ya no lo es. Si todavía no viviste esta Unidad, no la abras.
Revelar las perturbaciones de esta Unidad
La de todos, leída en voz alta: «Hay una parte de tu proyecto que la IA no puede hacer por ti. Encuéntrala y escríbela. Esa parte es tuya todo el año.»
Una carta por proyecto, sea tuyo solo o del grupo, leída en voz alta. Restricciones: sin pantalla (que se pueda disfrutar o usar por sonido, tacto o palabra) · que se entienda en menos de un minuto, sin explicarlo · solo con lo gratuito y lo que hay en la sala · una parte importante hecha sin IA. Aspiraciones: que le sirva a alguien de otra edad · a alguien del liceo que no está en esta clase · que enseñe una cosa cierta, verificada · que funcione en dos idiomas. Requisitos: con datos que reuniste tú · que muestre dónde se equivocó la IA · conectado con el proyecto de otra persona de la sala · con un detalle de tu casa o tu barrio. Si tu carta es imposible para tu proyecto, la devuelves y sacas otra, una sola vez.
A veces, una a medida, en papel, solo para tu proyecto. Si tu proyecto es imposible hoy —volar, teletransportarte—, no se descarta: eliges una ruta, simularlo, acercarte o entenderlo. Si tu proyecto tiene un riesgo —apuestas, dinero real, un personaje que se personaliza solo—, se conserva lo que te interesa y se cambia la forma: probabilidad en lugar de apuestas; datos públicos reales, siempre citados, con dinero simulado y, si tu proyecto recomienda inversiones, un aviso visible («no es asesoría financiera; con fines de aprendizaje») y ninguna promesa de ganancias; personajes que pueden recordar ajustes entre sesiones, pero que nunca se construyen como una compañía. Si tu respuesta es «nada», también vale: un proyecto sin IA, o uno sobre la IA y lo que no te gusta de ella.
Si a tu proyecto se le traba la perturbación, sigue con su frase como estaba. No pasa nada.
Esto es un plan: la Unidad todavía no ha corrido.
